De la Fuente reclama una Europa de los ciudadanos

29/07/2019 | Prensa

Félix de la Fuente culpa a los partidos políticos del fracaso de la integración europea: “Saben que cuanto mayor sea el protagonismo de los ciudadanos, menor será su poder”

  • En un acto presidido por el presidente de la Academia de Cultura Europea, Jorge Castellà de Cot, el experto De la Fuente ha denunciado que los gobiernos de los Estados miembros exudan “un nacionalismo que nos habla de soberanía nacional como excusa para oponerse al avance de la UE”
  • Convencido de que el sistema de partidos no da para más y de que estos no renunciarán gratuitamente a los privilegios que poseen, propone que sean los ciudadanos quienes se organicen para impulsar iniciativas cívicas de carácter europeísta

Barcelona, 29 de julio. “Hay un nacionalismo de Estado del que nadie habla y que es tan antieuropeo y tan peligroso como el nacionalismo regional y, encima, más difícil de curar. Un nacionalismo que nos habla de soberanía nacional como excusa para oponerse al avance de la integración europea”. Así de contundente se ha mostrado el pensador Félix de la Fuente, en la conferencia organizada por la Academia de Cultura Europea, entidad presidida por Jorge Castellà de Cot, quien ha ejercido de maestro de ceremonias. El acto, que ha congregado a numerosos asistentes, ha contado también con la participación de destacados miembros de la Academia de Cultura Europea, entre ellos los profesores José Daniel Barquero y Xavier Altarriba y el empresario Michel Guilleron de Naveran.

De la Fuente aterrizó en Luxemburgo como funcionario en 1985 tras pasar unas oposiciones al Parlamento Europeo. El primer contacto “fue  un shock” por el entonces bajo nivel de democracia interna de las instituciones europeas. Sin embargo, tres décadas después ejerce de europeísta convencido; apuesta con vehemencia por “una Unión Europea de los ciudadanos, en contra de una Unión Europea de los políticos”, y pide una reflexión “de los europeístas de a pie” acerca de las razones que impiden el avance en la construcción europea.

Echar balones fuera

A su entender, no tiene sentido echar balones fuera y culpar a Trump, a Putin o a los euroescépticos del fracaso de la integración. “Lo que debemos hacer -recalca- es preguntarnos quién se beneficia de que la integración no avance, quién perdería poder y, por tanto, no está interesado en una auténtica Unión Europea”. Para esa pregunta, De la Fuente tiene clara la respuesta: “Los gobiernos nacionales o, lo que es lo mismo, los partidos políticos”. Sostiene que, a mayor integración europea, mayor es el poder de las instituciones de la Unión y menor el de los partidos políticos. O, dicho de otra manera: “Cuanto mayor sea el protagonismo de los ciudadanos, menor será el poder de los partidos políticos”.

Lamenta, en este sentido, que desde los gobiernos de los Estados miembros “nos han metido el nacionalismo nacional hasta en los huesos” y en el caso de España, por ejemplo “he escuchado decir a ciudadanos que se consideran fervientes defensores de la UE que no se puede avanzar más en la Unión Europea porque perderíamos soberanía”.

El “espectáculo” del reparto de cargos

“Los nacionalismos nacionales, fomentados por los partidos nacionales, son la antítesis de la UE. Efectivamente, cuanto más avanza la integración, más soberanía pierden los gobiernos, pero es que esa soberanía que debiera pasar a Bruselas hace ya mucho que los gobiernos nacionales la han perdido y está dejada en manos de las grandes compañías internacionales y de las grandes potencias”, recapitula.

A juicio del estudioso De la Fuente, “nuestros políticos son incapaces de resolver los problemas de la Unión, pero son como el perro del hortelano y prefieren dejar la soberanía de sus ciudadanos en manos de Putin, Trump o China antes que entregarla a la UE”.

Condena, en esta línea, el espectáculo poco edificante de las últimas semanas: “Apenas había terminado el recuento de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo y ya estaban todos los políticos en Bruselas para repartirse los puestos clave de las instituciones, no para solucionar los problemas urgentes que tenemos”. Este comportamiento de la clase política le lleva a concluir que “los ciudadanos no perdemos soberanía con la integración europea, sino que la dejamos en manos de un organismo que podría administrarla mejor”.

Frenar la incorporación de nuevos Estados

Convencido de que el sistema de partidos no da para más y de que estos no renunciarán gratuitamente a los privilegios que poseen, propone que sean los ciudadanos quienes se organicen para impulsar iniciativas cívicas de carácter europeísta. Menciona a modo de ejemplo instituciones como la organizadora del acto, la Academia de Cultura Europea. O recuerda, sin ir más lejos, que  el programa Erasmus -uno de los proyectos que más contribuye a la integración europea y que De la Fuente propone extender a niños y trabajadores- ha nacido fuera del ámbito de los partidos.

Aunque admite que la UE tiene graves problemas que han derivado en un creciente desinterés ciudadano -cita, entre otros, la pobreza, el paro, las desigualdades sociales entre países, la inmigración, la crisis de los refugiados, el populismo o la xenofobia- sospecha que “probablemente estos problemas estarían resueltos o no serían tan graves si la UE hubiera hablado con una sola voz, es decir, si existiera una auténtica Unión y una auténtica voluntad de integración”.

Félix de la Fuente es tajante en cuanto a la ampliación de la Unión. Mientras no se produzca una integración, cree que no debería ingresar ni un Estado más en la UE “porque esta se hace cada vez más ingobernable”. El hecho de que Estados Unidos sea precisamente el más firme defensor de la ampliación de la Unión, revela, a su modo de ver, su potencial peligro. “Admitir a Turquía, como pretendían los EE.UU, habría sido un golpe mortal para la UE”, sentencia.

Critica, además, que la adhesión de muchos países, incluido el Reino Unido, ha sido “inconstitucional”. “Adherirse a la UE significa tener la voluntad de una unión cada vez más estrecha entre los ciudadanos de Europa y esa voluntad no se ha dado en muchos Estados ni se les ha exigido”. Define el Brexit como “un fracaso colectivo” y culpa directamente a quienes modificaron los tratados “para que un Estado pudiera salirse de la UE así, alegremente”.

Una Europa a dos velocidades para evitar el bloqueo

Finalmente defiende una Europa a dos velocidades. Una, la de los Estados que quieran avanzar hacia una unión política total; otra, la de los Estados miembros que no quieran avanzar más. La Europa del Euro, mantiene, podría ser el “núcleo de la verdadera UE”. Y es que, según De la Fuente, la encrucijada actual reduce a dos las alternativas: “O una Europa unida independiente o una Europa colonia de las grandes potencias, con la consiguiente pérdida de los logros democráticos y sociales de los europeos”.

(En la fotografía, el experto europeísta Félix de la Fuente y el presidente de la Academina de Cultura Europea, Jorge Castellà de Cot)

 

NOTA: Las opiniones expresadas en estos documentos son las de los conferenciantes y no reflejan necesariamente las de la M. I. Academia de Cultura Europea.